martes, 26 de agosto de 2008
La fiesta argentina, el oro y la Chava
Como buena argentina (por adopción, digamos), Chavela salió de la tranquilidad de su viejo hogar y fue derecho a un festín con asado para mirar la final olímpica de fútbol, donde nos quedamos con la (merecida) medalla de oro. Esa noche, Chavela conoció al Chicho y la Mona--dos golden retreivers--jugó con los chicos de Lore y Vanine, conoció a la tímida Camila y a un montón de gente barurella (¡vamos, vamos, Argentina... vamos, vamos a ganar...!), que no le quedó otra que sumarse a la comparsa y llegar a la casa (su nuevo hogar) recién a las 2.30 de la mañana. Salió parrandera nomás.
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